¿De que se trata todo esto?

De repente sentí la necesidad de exponer los cambios que estoy teniendo desde que comence a estudiar un MBA.  Cambios, por sobre todo internos.

Me pareció interesante crear un espacio en donde poder debatir sobre esto, exponer los argumentos, las experiencias y la aplicabilidad.

Siento que es un proceso muy interesante de aprendizaje, no solo técnico, sino adaptativo, para todos los que están viviendo algo similar y para los que lo quieran intentar.

Con el paso del tiempo mis intereses se han ido concentrando en liderazgo, innovación y web 2.0... por lo tanto mucho de eso encontraras aqui.

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Valentía y manejo político

Enviado por Patricio Morales el vie 22/10/2010 a las 11:33

Cuando de aptitudes de un líder se trata generalmente existe consenso en la valentía.   Los líderes deben ser valientes porque deben enfrentar situaciones de tensión extrema y porque las consecuencias de sus actos pueden traerles más que malos ratos.   No por nada comentábamos en otro post acerca de la soledad que pueden llevar consigo como única compañía.

Debo reconocer que cuando comencé a entender esta distinción confundí valentía con osadía o atrevimiento.  O dicho de otra forma, enfrentar situaciones difíciles si filtro.  Creí que bastaba que las acciones fueran coherentes con el propósito.  Pero creo estar equivocado.

Vamos analizando con un par de ejemplos, como casi siempre, de situaciones reales:

Imaginen una reunión de trabajo de un equipo cualquiera compuesto por profesionales con diferentes roles.  Piensen que en esta reunión se tratan temas relevantes para el desempeño del equipo y para la compañía en la que pertenecen.  Podríamos suponer además, que entre los asistentes de la reunión está el líder de equipo, o mejor digamos la autoridad formal.

La reunión tiene un objetivo muy puntual y es relevante, dentro de las reglas implícitas, no tocar otro tema que no sea el definido.  La dinámica se basa en una especie de brainstorming para buscar iniciativas para llegar al objetivo planteado… pero por alguna razón no se llega a consenso de manera tan expedita como se creía.  Las ideas planteadas son buenas, parecen tener sentido, casi todos opinas, pero no pasa nada.   Varios minutos han pasado desde que comenzó la reunión y no se llega a resultados… comienza la observación y distingo un particular nerviosismo en uno de los integrantes de la mesa… ¿Qué se trae entre manos?  Un asunto oculto se comienza a visualizar.  ¿Lo pongo en la mesa?  En segundos, cuando ya estaba decido a hacerlo y cuestionando si la conversación había madurado lo suficiente, escucho lo que estaba pensando, pero no lo dije yo.  Claro, el tipo que estaba nervioso se atrevió y lo planteo sin filtro.  Fue valiente al hacerlo.  Se generó la tensión que suponía.  Todos callaron y miraban al tipo y a la autoridad formal… yo, para ser muy sincero, estaba disfrutando la situación y preparando el registro de lo que venía.  Pensaba, “se atrevió pero ¿habrá sido el momento?, ¿tendrá clara la contra respuesta?, ¿Qué facciones se generarán?”  Y paso lo peor: la autoridad formal lo puso en escenarios que no preparo, que no supo responder y que, a pesar que estoy seguro que el resto pensaba de manera similar, nuestro amigo quedo solo en su facción y no consiguió su objetivo.

¿Realmente es una reunión de equipo?, me pregunte.  ¿Qué falto para qué esta persona consiguiera su objetivo?  Claramente debió haberse preocupado de articular una mejor estrategia antes de la reunión.  Incrementar su facción previamente y ponerse en los escenarios posibles para preparar contra respuestas.  No lo hizo.  Pero no me quiero centrar en eso que ya lo hemos comentado bastante por acá.

Lo que más me llamo la atención fue la forma en que puso el tema en la mesa.  Pasión puso de sobra, quizás demasiada.  ¿Cuánto pudo influir la forma en el resultado sobre todo pensando que el hombre estaba solo… y lo sabía?, ¿Qué falto?, ¿Qué sobro?  Estaba haciéndome esas preguntas cuando de repente me acorde de Mandela y llegue a una conclusión: política.  Así es.  Le falto manejo político.  Y le sobro pasión.

Para mí esto es revelador porque representa absolutamente una deficiencia que creo tener y he decidido trabajar de verdad.   Pero no hablemos de mí.

¿Qué hubiese pasado si esta persona hubiese transformado la pasión de su relato a variables de interés para la autoridad formal?, ¿o sí hubiese analizado el impacto de sus palabras en algunos de los participantes de la reunión y hubiese acordado con ellos una estrategia previamente?, ¿o si hubiese preparado el resto que pensaba lo mismo para buscar, en conjunto, una estrategia apropiada para la reunión?.  La valentía no es suficiente, se requiere muchas veces manejo político de las situaciones para conseguir movilizar.  Manejo que esta persona no tuvo.  Se necesita alcanzar un nivel de abstracción tan amplio en donde muchas veces la pasión nos genera vallas en el camino en lugar de facilitar el andar... en fin.  Y me acorde de Mandela que si tuvo manejo político.  Estando en la cárcel en pleno apogeo del apartheid y decidido a buscar desde allí a movilizar a todo un país tenía dos opciones: fomentar el conflicto armado llevado por la pasión y por la necesidad evidente de libertad de su pueblo o ser político.  Gracias a Dios eligió lo segundo.

Mandela sabía que convenciendo a la autoridad formal que el apartheid era insostenible todo su pueblo conseguiría la tan ansiada libertad.  Y fue político.  Desde su carcelero hasta el presidente Botha y posteriormente con de Klerk.  Convenció a su carcelero de coordinar una cita con Coetzee (ministro de justicia), porque sabía que siendo un aliado de él tenía mejores chances con el presidente.  Notable es el momento que relata John Carlin (autor del libro el factor humano) cuando se genera la primera reunión entre Mandela y el Presidente.  Justo antes de entrar,  Coetzee, repasa a Mandela y nota que uno de sus zapatos está desabrochado.  Para mi sorpresa como lector, Coetzee se agacha y lo abrocha.  ¿Cómo puede ser posible que la misma persona a favor de las leyes del apartheid que había enviado a la cárcel a cientos de negros de menara injusta haya realizado semejante cosa?  Sin duda que el manejo político de Mandela algo influyo en esto.  No digo que fue lo único.  No basta solo con eso… también se requiere valentía.

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idoneidad en los cargos

Enviado por guillermo marcelino el jue 29/09/2011 a las 13:48
guillermo marcelino

soy de corazon del 2005 del pártido nacionalista ollanta humala y soy de chorrillos por favor estamos esperando al veedor de chorrillos el secretario no tiene manejo mpolitico y piensa que mantener un local acosta de polladas ya... no señores primeramente tiene que fomentar proyectos en educasion arte cultura  en su momento la base de personeros de chorrillos mhicimos proyectos en salud seguridad y el secretario distrital el doctor pedro quspe y el señor morales no tomaron en cuenta nuestro trabajo mas se preocupan en conflictos internos de infiltrados  y donde peruposibilistas y ultraizquierdas dominan el local nacionalistas y su directiva estan en klacalle por no tienen concepto del nacionalismo por favor urgente para chorrillos capacitaor y veedor gracias

 


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